El bulo del calentamiento global

¿El sobrecalientamiento global y el efecto invernadero culpa del hombre y de la excesiva producción de anhídrido carbónico? Un bulo colosal.

Así el profesor emérito Antonino Zichichi, hablando en el Viest hotel, en el ámbito de un congreso organizado por el eurodiputado Sergio Berlato.

Fuente: quieuropa.it


«El efecto invernadero no lo ha creado por cierto el hombre, más bien la naturaleza y debemos sólo agradecer que exista, de otro modo la vida sobre nuestro planeta no podría ser, visto que las temperaturas no serían compatibles con nuestra supervivencia», ha declarado el científico, presidente del Wfs. «No existen pruebas científicas que el género humano incida sobre los fenómenos de los cuales habla el que lanza la alarma sobre los efectos terrificantes del calentamiento global. Serviría un tipo de matemáticas mucho más refinadas de aquellas que conocemos para hacer ciertas afirmaciones. Antes de hablar los susodichos expertos deberían estar seguros de tener las pruebas.»

¿Cómo es posible, entonces que todos los gobiernos a nivel mundial tomen cada día decisiones fundamentales, que inciden sobre la vida cotidiana de todos nosotros, basándose sobre declaraciones que no tienen ningún fundamento científico rigoroso? La cuestión ha estado en el centro del debate sobre el tema «La posición de Europa sobre el bulo del sobrecalientamiento global», al que también han tomado parte el periodista y escritor Riccardo Cascioli y el senador Altero Matteoli.

«Estamos gastando millares de recursos para efectuar inversiones aptas a reducir la producción de anhídrido carbónico, aunque si no es seguro de que haya necesidad de ello», ha explicado Zichichi.

«Si fuera verdad todo eso que ambientalistas y meteorólogos se afanan a proclamar, terrorizando los habitantes del entero planeta sobre los efectos deletéreos sobre nuestros comportamientos sobre el clima – ha añadido – yo y mis colegas del Cern de Ginebra habríamos ya cerrado los laboratorios. ¿Dónde están las pruebas científicas de tales declaraciones?», se pregunta el científico de fama internacional, que agrega: «Antes de hablar, los susodichos expertos deberían estar seguros de demostrar la veracidad de sus afirmaciones de manera experimental, inatacable. En cambio, con los conocimientos actuales, nadie, al día de hoy es capáz de explicar con una teoría científica rigorosa tampoco cómo se forman las nubes o cómo se ha originado el desierto del Sahara».

«El motor meteorológico, según el estudioso, no ha creado ciertamente al ser humano, pero lo ha encontrado así como es.» Tanto que, «en los últimos 500 millones de años, la Tierra ha visto derretirse bien cuatro veces los casquetes de hielos que recubren los polos, que luego se han reformado solos, sin que el hombre influyera en algún modo en tal proceso».

¿Con qué objeto, entonces, continuar a invertir capitales destinados a alcanzar objetivos que parecen, a la luz de tales mediciones, inalcanzables? La alarma se ha vuelto una ideología que obliga al uso de fuentes energéticas más costosas.

«En éstos días en Europa ha sido aprobada una deliberación en materia de compraventa de los derechos sobre las emisiones de anhídrido carbónico – ha explicado Berlato – y, como otras directivas comunitarias y normativas nacionales, se trata de disposiciones destinadas a condicionar enormemente los estilos de vida de todos los ciudadanos y de las empresas. ¿Es justo que las empresas, ya en fuerte dicultad, se encuentren obligadas a afrontar costos elevados para adecuarse a tales normativas, si no existe alguna prueba científica que el sobrecalentamiento global tenga un fundamento de verdad? La alarma sobre el calentamiento global se ha convertido en una ideología política, que obliga al uso de fuentes más costosas y menos eficientes, aumentando los gastos y haciendo perder competitividad».