El exterminio planificado… ¡Ya está en curso!

Sor Lucía de Fátima el 26 de diciembre de 1957:

No esperen que la llamada (a la oración y) para hacer penitencia venga del Vaticano, de la voz del Santo Padre. No esperen que la llamada a la devoción venga de las oficinas de la cancillería, de la voz de los obispos. No esperen que la llamada a la devoción venga de las congregaciones religiosas…

Padre Gruner, el Sacerdote de Fátima

¿Por qué hemos escrito la carta abierta?

¿Padre Gruner, cree que la Carta Abierta al Papa del 12 de julio de 1995 haya hecho más alcanzable el objetivo de su vida?

“Sí. Creo que ya lo haya hecho. De todos modos, su buen resultado depende de algunas circunstancias. Me permita explicar.

“En primer lugar quiero subrayar que no es nuestra intención acusar el Papa o los obispos de no haber cumplido el acto solicitado por la Virgen en Fátima. Ni queremos descargar nuestras responsabilidades sobre otros, en modo de podernos sentir en paz con nuestra conciencia. Todos nosotros, laicos, sacerdotes, obispos, Cardenales y hasta el Papa, debemos darnos cuenta de que esta cuestión nos empeña en la misma medida.

“Efectivamente, las repercusiones del bien y del mal no conciernen solo a los Católicos, pero cada hombre, mujer y niño de la tierra, hoy y en las generaciones futuras. Todos nosotros, santos y pecadores, sacerdotes, obispos y laicos, seremos aniquilados o sometidos si la órden de Fátima no será ejecutada.

“Ya es de capital importancia entender que nuestra situación es similar a aquella del pueblo de Dios en las riberas del Mar Rojo1 y que el ejército de los militantes ateos, de los humanistas laicos, de los fanáticos New Age, de los masones, de los marxistas aborrecedores de Dios, para citar solo algunos miembros de este ejército, se han aliado para eliminar y reducir en esclavitud quienquiera obstaculice sus programas.

“No hay ninguna esperanza, ninguna solución humana, ningún medio para huir de sus garras si no aquel de obedecer a las peticiones de Nuestra Señora de Fátima; en particular, debemos recitar todos los días por mucho tiempo el Rosario, observar los Cinco Primeros Sábados, convertir un número suficiente de corazones del pecado a la práctica ferviente de la Fe Católica y, sobre todo, en modo particular y necesariamente, el Papa y los obispos deben obedecer al orden de consagrar Rusia al Corazón Inmaculado de María.

“Si este objetivo no se alcanzará a tiempo, seremos reducidos en esclavitud, encarcelados, privados de nuestros bienes, torturados, eliminados y enteras naciones serán aniquiladas. Hasta que no seamos conscientes de la solución y del hecho que el tiempo está a punto de vencer, la humanidad no podrá que avanzar hacia este tremendo castigo a pesar de no entender el por qué.

“Por lo tanto es extremamente importante seguir hablando de esta exigencia, divulgarla y repetirla; en público y en privado; en las sedes más oportunas y en aquellas menos oportunas; esperando, rogando y aguardando que, al final, un número suficiente de personas, agarrada la pelota iniciará a correr.

“Vuelvo nuevamente a insistir que no entendemos acusar a nadie, pero que debemos aprender de las lecciones de la historia, en modo de no estar condenados a repetir los mismos errores. A partir de 1917 se han sucedido la Guerra Civil española, en la que murieron un millón y medio de personas, la Segunda Guerra Mundial en la que han perdido la vida cincuenta millones de personas, la Guerra de Corea, aquella del Vietnam, de Afganistán, el conflicto del Golfo Pérsico, aquel Palestino, Bosnio, Somalí y muchos otros, demasiados para podere estar aquí enumerados; todo ha sucedido porque la solemne petición de la consagración de Rusia todavía no había sido cumplida desde el 13 de junio de 1929, como la Virgen había solicitado.

“Por lo que, es probable que asistiremos a la Tercera Guerra Mundial, y también a conflictos de carácter local, a guerras regionales y globales y la gente seguirá a no comprender por qué sucede todo eso, ni dónde encontrar la solución.

“En los últimos ochenta años, estuvieron aquellos que, creyendo a la promesa según la cuál la participación al conflicto habría puesto punto final a todas las guerras, han combatido en la primera guerra mundial pero, naturalmente, ni la primera guerra mundial ni la Sociedad de las Naciones, instituída tras el conflicto, ofrecieron la solución laica para traer la paz en el mundo.

“En Alemania, sintiéndose terriblemente amenazados por las disposiciones del Tratado de Versalles que en 1919 señaló el fin de la primera guerra mundial, muchos se encontraron empujados entre los brazos de Hitler y de su solución para salvar la nación alemana, también ésta terminada en un desastre, no solo para el mundo pero también para sus mismos promotores.

“Luego hemos visto los idealistas y los ávidos apoyar la solución comunista que prevee sustancialmente, de llevar en todo sitio la guerra y de odiar todos aquellos que no hacen parte de la alianza comunista.

“La ‘solución’ de Marx, de Lenin, de Stalin, de Gorbachov, etc., para llevar la paz en el mundo, se ha revelado como el peor desastre que la humanidad nunca haya afrontado y soportado con más de ciento cincuenta millones de muertes violentas, provocadas y justificadas en nombre de la ayuda a los pobres, de la paz en el mundo y de la prosperidad.

“Pero, ni de este costo humano, ni de las decenas de miles de millones de dólares gastados por Rusia para la promoción de su guerra contra Dios y contra el hombre, que, no obstante la actual propaganda, todavía tiene en esclavitud más de mil millones de personas en China, en Corea del Norte y en otras regiones, ha venido la paz y la prosperidad.

“Y así, ha habido quienes han depositado todas sus esperanzas y su confianza en las democracías y se han confiado en sus líderes políticos laicos, mientras, entre el 1945 y el 1956, los ciudadanos del occidente toleraban que Europa oriental cristiana viniera entregada a los comunistas odiadores de Dios y de los cristianos, y, en el 1949, que también China cayera en sus manos.2

“La defensa de Europa oriental y en particular de Polonia había sido la razón que, en el 1939, había conducido a la guerra contra Hitler y a la consiguiente pérdida de cincuenta millones de vidas humanas. Sin embargo, con el Tratado de Yalta, Polonia y Europa oriental fueron entregadas al poder de los Soviéticos sin que el pueblo polaco o aquel de las democracías occidentales pudieran exprimir su voto. Así los ‘estadistas’ y los diplomáticos laicos y democráticos, después de habernos empujado a participar a la guerra para salvar Polonia de Hitler, han improvisamente cambiado opinión y la han entregada a Stalin que era como Hitler, si no hasta peor.

“Después de la Segunda Guerra Mundial, impertérrita frente a esta traición, la población mundial ha sido y continúa a ser engañada por la idea que la paz puede ser obtenida y conservada por las Naciones Unidas, aunque, como diversos estudios han demostrado, la triste historia de esta organización esté tachonada de guerras, ruinas y desastres.

“Luego está el ideal laico según el cual, para traer la paz en el mundo es suficiente combatir a los comunistas con instrumentos económicos y militares. Han sido gastados decenas de miles de millones de dólares y millones de vidas humanas se han perdido en esta guerra, actualmente todavía en curso, que a veces parece resolverse en un suceso, y, a veces, parece una batalla perdida.

Pero, cuando reivindican la victoria, las democracías y los idealistas laicos occidentales, no tienen en cuenta el hecho que el comunismo, no pudiendo matar sobre el campo de batalla la mayoría de los ciudadanos de los Estados unidos, ha conseguido su objetivo a través de una guerra cultural, difundiendo el error del aborto con tal suceso que hoy más de treinta millones de ciudadanos han muerto porque ‘en el país de la libertad y en la patria del coraje’ donde nadie debería estar privado de la vida sin un proceso legal, más de treinta millones de americanos, de hecho han sido asesinados en el regazo de sus madres, sin que sus derechos fueran tutelados por la ley. Y la masacre continúa.

“También las otras democracías occidentales, Canadá, la Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, etc., han sido obligadas a ceder a esta guerra cultural y a los militantes ateos que la han iniciado y que continúan a dirigirla despiadadamente contra todos nosotros. Esta guerra de ideas y de prácticas sociales contrarias a Dios y al hombre ha sido provocada y continúa a ser propagada sobre todo por Rusia. Si la lucha contra estos errores continuará a un ritmo tan blando, nos encontraremos de viejos a contar al mundo la libertad perdida, cuando nuestros hijos y nuestros nietos serán libres de eliminarnos a través de la eutanasia en lugar de dejarnos morir a tiempo debido, en el lugar y en el momento que Dios ha escogido para nosotros.

“Sin ninguna duda el diablo y los necios pueden convencerse de la validéz de otras cinco, diéz, cien o mil soluciones al problema de la paz en el mundo, y gastar decenas de miles de millones de dólares para proponer e imponer sus ridículas soluciones laicas, mientras el único y solo medio para traer la paz en el mundo no es conocido o, aún cuando es conocido, viene ignorado.

“Si una o dos voces se elevaran y dijeran, ‘Dirijan la mirada a las soluciones de Fátima’, ‘Prueben, por lo menos’, las fuerzas contrarias a Dios y los humanistas laicos que hacen asignación sobre los fariséos presentes dentro de la Iglesia y de la buracracia del Vaticano, como también sobre aquellos que similares a los fariseos sostienen de amar Nuestra Señora de Fátima, gritarían:‘Vergüenza, vergüenza, están desperdiciando dinero’; ‘Vergüenza, vergüenza, traen la división, atentan al prestigio de la Santa Sede’; ‘Vergüenza, vergüenza, combaten contra otro Apostolado Mariano’; ‘Vergüenza, vergüenza, no obedecen a vuestro Obispo’. Y continuarían a gritar: ‘Vergüenza, vergüenza,’ y a exponer todas las otras razones que los inducen a no insistir, a no divulgar y no difundir la única solución que puede llevar la paz en el mundo. Así, la humanidad corre el riesgo de pasar centenares de años sometida a los militantes ateos, de no poder traer al mundo más de un niño por familia, como en China, y de caducar al rango de masa de maniobra al servicio de los gobernadores universales, ávidos y sedientos de poder del Nuevo Orden Mundial, de las Naciones Unidas, de la Iglesia Mundial y del Gobierno Global.

“En los últimos ochenta años, las poblaciones de diferentes religiones del mundo, en diversos momentos, han esperado en las Naciones Unidas, en los Estados Unidos de América, en el Hitlerismo, en el Comunismo, en el Nuevo Orden Mundial, en la New Age; todos han prometido su receta especial para llevar ‘la paz en el mundo’ a través de medios laicos consistentes en el gastar miles de millones de dólares, organizar ejércitos compuestos por millares de soldados; asumir y asalariar innumerables burócratas, políticos y diplomáticos que trabajan al servicio de las instituciones nacionales e internacionales esparcidas en todo el mundo. Ellos emprenden proyectos de carácter simplemente humano en favor de la paz, o bien contrastan las soluciones totalitarias propuestas por otros proyectos humanos, a menudo inspirados directamente por el diablo.

“Permítanme repetir que, si la única solución válida no vendrá comunicada, nuevamente divulgada, explicada, recomendada y realizada, todo el género humano correrá un grave riesgo. ¿Así, si de veras amamos nuestros semejantes, si somos conscientes de nuestro deber hacia el Bien Común, si verdaderamente amamos Dios que nos ordena de amar nuestro prójimo, no solo con las palabras, pero también con las acciones, por qué no gritamos, no explicamos, y no insistimos sobre la única solución, sea en público, sea en primado ?

“Eso concierne no solo a mí y a aquellos que pertenecen oficialmente a nuestro apostolado, pero a todos los hombres, las mujeres y los niños a los que ha sido concedido la gracia de escuchar, de conocer y de comprender el entero mensaje de Fátima.

Cuando un número suficiente de personas obedecerá a todas las solicitudes urgentes de la Virgen y las comunicará lo más difusamente posible, entonces Nuestra Señora triunfará.

“Así, en este contexto, cada razonable tentativo, público y privado, de difundir el mensaje de Fátima nos acercará de algún paso a la meta de la paz en el mundo, de la salvación de millones de almas y del triunfo del santo, materno, cariñoso, Corazón Inmaculado de María.

“Creo que para describir la situación del pueblo elegido por Dios con la Nueva y Eterna Alianza, sea útil citar el ejemplo bíblico del pueblo elegido por Dios con la Vieja Alianza.

“La Vieja Alianza verdaderamente había sido establecida por Dios, pero no fue una alianza eterna. Moisés dijo que esos descendientes carnales de Abraham que no habrían aceptado el futuro Profeta, es decir Jesús Cristo, habrían sido excluídos del pueblo elegido y de las promesas que Dios le había hecho. Si ellos Lo hubieran aceptado, se habrían convertido en los herederos del Nuevo y Eterno Testamento. Del momento que Jesús ha venido al mundo, ha nacido, ha vivido, ha muerto y resucitado, el Viejo Testamento está superado. Pero los ejemplos del Viejo Testamento tenían la función de confortarnos bien y de educarnos y también esa de abrir el camino al Nuevo Testamento.

“De este modo creo que el ejemplo del pueblo de Dios en las orillas del Mar Rojo sea el más adecuado a instruirnos y a consolarnos. Como recordarán, los Israelitas no podían oponer ninguna defensa a los soldados egipcios que los perseguían sobre sus carros, con las espadas desenvainadas, listos a exterminar el pueblo de Dios3.

“Ellos no podían refugiarse en ningún lugar y no tenían verdaderamente ninguna defensa, cuando Dios dió a Moisés el órden de extender el brazo sobre el Mar Rojo. Todo el pueblo de Dios dependía de la fe y de la obediencia de un solo hombre, Moisés. Si él no hubiera creído, u obedecido, la entera nación de Israel habría sido inmediatamente destruida.

“Lo que sucedió ese día es una descripción detallada de lo que el pueblo de Dios en el Nuevo y Eterno Testamento (Alianza) está afrontando. Estamos sin defensas. Estamos circundados y nuestros enemigos avanzan para cumplir una matanza. Muchos no quieren mirar y piensan que sea demasiado doloroso observar cuán esté cerca el exterminio de aquellos que creen verdaderamente en Jesucristo en todo el mundo.

“Pero si leen atentamente la propaganda del Nuevo Orden Mundial, de la Religión Mundial, de la New Age, de los Humanistas Laicos, para no hablar de los comunistas de la línea dura que disponen todavía de un gran poder, entenderán que son invitaciones al exterminio de todos aquellos que resisten a su ‘utopía’.

“Ellos invitan claramente al exterminio de cuatro mil millones y medio de personas, justificándolo con ‘razones ecológicas’; se trata de los nueve décimos de la población que hoy vive en el mundo. Ésto es tan increible que tengo en proyecto publicar en un próximo número del Fátima Crusader, una fotografía del obelisco erigido en Elberton, en Georgia, que sobre la piedra del mismo está inscrito el susodicho propósito (Ver la sección dedicada a las fotos).

“Una vez tomada visión del panorama completo, una vez comprendido enteramente el mensaje de Fátima, no podemos pensar que alguno no hará la parte que le corresponde — por lo menos en la medida en la cual la debilidad humana consentirá a cada uno de empeñarse para hacer la propia parte en la obra de difusión del conocimiento y de la obediencia a las peticiones de la Virgen de Fátima.

“Al principio no será necesario que la entera humanidad comprenda y obedezca. Tampoco es indispensable que lo hagan inmediatamente todos los miembros de la Iglesia Católica, aunque, después del triunfo inicial de Nuestra Señora para la conversión de Rusia, se pretenderá por fin también su obediencia.

“¿Qué significa entonces que un número suficiente de personas debe obedecer, y qué es lo que deberá hacer?

Este interrogativo merece ser examinado a fondo, pues nos consentirá de entender el modo en el cual debemos utilizar nuestros limitados recursos de tiempo, de energía, de dinero y de influencia.

“En cierto modo, todo ésto es necesario para que el Papa, un solo hombre, obedezca. Todo depende únicamente y esencialmente del Papa, precisamente como la salvación del pueblo de Dios, en el Viejo Testamento dependía de la sola, personal y formal obediencia de Moisés.

“Si nuestra Carta Abierta hubiera convencido al Papa a obedecer, ello podría considerarse suficiente. El Santo Padre quiere obedecer, pero siente de no poderlo hacer hasta que no esté seguro que sus obispos lo seguirán en el momento en el cual les ordenará de consagrar Rusia junto a él.

“Así, hemos redactado la Carta Abierta en seis idiomas y la hemos enviado a todos los obispos Católicos en el mundo y a 85.000 sacerdotes de idioma inglés.

“A este próposito debemos observar que, según algunos, hay también otras consideraciones que, a cuanto parece, han impedido hasta ahora al Papa de cumplir las peticiones de Nuestra Señora de Fátima. En conclusión, el Papa necesita nuestras oraciones. Jesús ha dicho,‘Rueguen mucho por el Santo Padre, él la hará (la consagración de Rusia pedida por la Virgen en Fátima) pero será tarde.’

“Debemos rogar para que la situación política al interno y al externo de la Iglesia cambie de modo que el Papa se sienta libre de hacer la consagración. O también podemos simplemente rogar para que él venza sus temores y se encomiende a Dios y a la Virgen por lo que se refiere a la superación de los pequeños detalles que actualmente le impiden de proceder a lo largo de su camino. Dios puede todo.

“¿Pero, podrían preguntar, el Papa se dará cuenta sin duda – más de usted – de necesitar esclusivamente de nuestras plegarias – por qué entonces no habla de ello? La respuesta a este interrogante ha sido proporcionada por Sor Lucía el 26 de diciembre de 1957.

‘No esperen que la llamada (a la oración y) para hacer penitencia venga del Vaticano, de la voz del Santo Padre. ‘No esperen que la llamada a la devoción venga de las oficinas de la cancillería, de la voz de los obispos. ‘No esperen que la llamada a la devoción venga de los Órdenes religiosos…’

“He aquí por qué es tan necesario que cada uno cuide la propia alma y de todas aquellas que Dios

ha puesto sobre su camino (Ver la entrevista a Padre Fuestes en el Apéndice III).

“Nuestra Carta Abierta ha invitado todos los hombres de buena voluntad a hacer ésto; ella no está destinada solo al Papa. El mensaje de Nuestra Señora llegaría mucho más lejos, si no dependiera solo de las capacidades de hacerse escuchar de una o dos débiles voces de sacerdotes como yo.

“Así, nuestra Carta Abierta pide a todos, sacerdotes, obispos y laicos, de escuchar esta llamada y de sostenerla, uniendo a ella la propia voz, o por lo menos, de hacer todo lo posible para difundirlo en su campo de acción.

“Pero la Carta Abierta sirvió también para hacer conocer las acciones de ciertos burócratas del Vaticano, dirigidas a obstaculizar nuestros legítimos esfuerzos y a impedirles de engañar todavía al público con mentiras, calumnias y expedientes políticos. Esperábamos de inducirlos finalmente a ceder y a desistir. Pero, como demuestran los expedientes inmorales e ilegales que han puesto en acto contra nuestro Congreso de los Obispos, que tuvo lugar en Roma, entre el 18 y el 24 de noviembre de 1996, hemos esperado en vano. Ahora, por lo menos, no pueden decir de no haber sido advertidos, y el Santo Padre y los otros saben que hemos intentado corregir a nuestros hermanos, como Cristo nos recomendó de hacer (Mateo 18:15), antes de presentar a los tribunales eclesiásticos una formal denuncia contra ellos.

“No hemos obtenido ningún placer de todo eso. Sinceramente, habría preferido pasar mi vida en paz sin tener que afrontar estos conflictos pero, del momento que cualquier otro camino nos ha sido impedido, tuvimos que optar por esta solución.

“Del momento que la Carta Abierta en el breve período no ha logrado hacer cesar esta persecución, ella por lo menos ha puesto las condiciones necesarias para hacer avanzar el procedimiento legal contra los burócratas del Vaticano, enemigos de Nuestra Señora de Fátima.

“Un cierto número de miembros y de servidores del apostolado han entregado al Papa un documento formal (Libellus)* en conformidad al derecho definido Dogma Católico del Segundo Concilio de Lyon en 1274 y del Primer Concilio Vaticano en 1870 y codificado en el Nuevo Código (ver, p. es. los Cánones 1405 y 1406). *Ver Apéndice VII Una Petición Canónica a Su Santidad Papa Juan Pablo II de Coralie Graham, Mairead Clarke y Mary Sedore.

“¿Pero todo eso será útil para abrir las puertas a la escucha, a la atención, a la obediencia, que el entero mensaje de Nuestra Señora en Fátima merece? ¡Lo dirá el tiempo!

“Como el ciego que fue sanado porque comenzó a gritar ‘Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí’ aunque si los otros le decían de callar (Luca 18:38-43), así también nosotros debemos gritar al Papa nuestras razones aún cuando aquellos que le son cercanos quisieran hacernos callar.”

Notas:

  1. Éxodo, capítulo 14
  2. Deirdre Manifold, Fatima and the Great Conspiracy, séptima edición, pp.112, 13
  3. Éxodo, capítulo 14

EXTRAÍDO DEL LIBRO DEL PADRE GRUNER, EL SACERDOTE DE FÁTIMA

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