El reseteo económico


El reseteo económico

Hacia el gobierno mundial del Anticristo


«… y hace que a todos los pequeños y los grandes, los ricos y los pobres, los libres y los siervos, se les ponga una marca en (o dentro de) su mano derecha o en (o dentro) su frente, y que nadie pueda comprar o vender sino quien lleve la marca…» (Ap 13, 16).

El mundo se mueve hacia su destrucción a pasos agigantados. Es la obra del demonio, que consiste en apoderarse del planeta Tierra y eliminar todo vestigio natural de vida humana, para así acondicionarla a su forma de vida, una vida no natural y artificial.

Los hombres viven en la prisión del dinero. No pueden planificar su vida sin basarla, de alguna manera, en el dinero. El dinero, para Dios, no existe. Para los hombres existe desde el momento en que Satanás y los suyos quisieron adueñarse del planeta Tierra y de la humanidad.

Y así diseñaron un sistema financiero controlado por doce razas alienígenas, doce familias que han conformado el sistema financiero tradicional, la reserva federal de los EEUU, que han dominado financieramente en todos los países con los bancos centrales y con el dólar. Todos los bancos centrales son de la familia Rothschild, con los cuales prestan dinero a los gobiernos y les imponen sus leyes (ley Gesara).

Hasta ahora todo el sistema legal ha trabajado para proteger a los bancos de este sistema. Pero todo va a cambiar por la nueva política económica que ha comenzado con el sistema financiero cuántico (QFS = “Quantum Financial System”), que sustituye al sistema Swift.

Esta nueva política económica proviene de otras razas alienígenas que quieren llevar a la raza humana a una gran expansión.

El infierno está dividido, porque el Mal, el pecado, no une, sino que necesariamente desune, produce división, roces, luchas, guerras…

El mundo pertenece al demonio, es decir, el mundo está dominado por todas aquellas razas alienígenas o demonios, que están en el infierno, y que obran, con su libertad, el mal como condenados.

La mayoría de los católicos entienden a los demonios como espíritus puros, no revestidos de una carne. Y el infierno como un lugar distinto y cerrado al del planeta tierra. Por eso, a ellos les cuesta entender qué son los seres alienígenas y las luchas cósmicas que hay entre ellos, y cómo el infierno está también en el planeta tierra, sin que ello suponga que el planeta tierra pertenezca al infierno. El infierno es una dimensión espiritual y, por lo tanto, como toda dimensión, se puede comunicar con las otras, existen sus puertas y portales para ir de una dimensión a otra. Además, Satanás y sus ángeles todavía están sueltos, en el aire, en el cosmos, en todo el Universo. Y pueden desplazarse de un lugar a otro llevando su infierno, su forma de vida, que no es natural.

Para la gente del mundo, las razas alienígenas se dividen entre positivas y negativas y, por lo tanto, aquellas razas que quieren ayudar, de alguna manera, a la humanidad, hay que aceptarlas y permitir que ellas enseñen a los hombres la forma de salir de este mundo esclavizado por las razas negativas, que han dominado, hasta el momento, el sistema financiero.

Esta enseñanza es otro fraude, porque todo el mal que el hombre encuentra en este planeta Tierra es debido a ellos. La barrera electromagnética que rodea a la tierra, como un muro, es puesta por las razas positivas para impedir que las razas negativas escapen a través de los portales cósmicos. La luna artificial pertenece a estas razas positivas, desde la cual controlan la vida de todos los hombres, la encarcelan en el plano material, imposibilitando vivir naturalmente la vida espiritual.

En el infierno cada uno sigue a su propio jefe, no hay un objetivo común, porque no existe la comunidad, el bien común, y todos van buscando sus territorios en el cosmos y en el planeta Tierra, y la forma de experimentar con la raza humana para conseguir sus propios objetivos.

Estas razas positivas, conocidas por la Federación, en sus luchas contra las negativas, han establecido un sistema nuevo de control, la ley Nesara, y así poder establecer los “Fondos de Prosperidad”.

El grito de batalla de la ley Nesara es: mejorar la libertad, prosperidad y soberanía a la población del mundo. Y así asegurar que la vida promedio de las personas sea mejorada, y que sus activos financieros y económicos sean salvaguardados.

Hablan de libertad pero, al mismo tiempo, la quitan, porque en esta ley demandan que cada persona se conforme obligatoriamente a su nuevo modelo económico. Es una nueva tiranía, un nuevo totalitarismo, pero global.

El sistema cuántico mide la riqueza de las naciones, no de las personas, para poder evaluar cada moneda. Hace una revisión de lo que cada país tiene o produce. Con esa medición se pretende respaldar a las personas de cada nación, y así igualar el nivel de vida del país.

Se va a medir todo: desde la materia prima de cada nación, pasando por los alimentos más necesarios, como el agua, etc…, hasta lo que haga cada persona en esa nación que aporte un beneficio económico. Aquel que no ayude a hacer dinero no podrá tener acceso a la nueva moneda.

Esta computadora tiene la capacidad de determinar, en tiempo real, el peso específico que tiene cada cosa en cada país. De esta manera, se mide la economía de cada país para dar un valor real a la moneda del país, un valor que no dependa del valor del dólar o de la cantidad de oro que se tenga. La moneda del país valdrá lo que produzca ese país. La persona tendrá dinero si produce o genera beneficios económicos para su país. La persona no tendrá dinero si no produce o no genera beneficios para el país.

Para hacer que las personas se involucren en este nuevo sistema van a aparecer los Fondos de Prosperidad.

Nesara afirma que las personas, en la mayoría de los países, recibirán la remisión de las deudas relacionadas con bancos tales como deudas de tarjetas de crédito, de hipotecas, de prestamos de vehículos, de prestamos de educación, de prestamos personales, de refinanciamiento de hipotecas, de prestamos con garantía hipotecaria, etc… Esto es posible porque «ha habido suficiente dinero en el mundo por los últimos 30 años que si el dinero fuese equitativamente distribuido, cada persona sería millonaria. Cinco por ciento de las personas del mundo controlan el 95% de la riqueza mundial; NESARA liberará vastos montos de dinero para distribución a las personas alrededor del mundo excepto a aquellas personas que trabajen para la oscura agenda. NESARA inicia la distribución de una vasta riqueza a las personas a través de todo el mundo.»

Nesara es sólo un nuevo comunismo global. Es la marca del Anticristo. Desaparece toda propiedad privada, para hacer que la persona dependa sólo de una máquina y planee su vida de acuerdo a lo que le diga esa máquina.

Decir que todo el mundo podrá enriquecerse con la distribución mundial de dinero es poner el dinero como objetivo primordial en la vida y es, por lo tanto, hacer que el hombre siga encarcelado en su modo de vida. Es sólo más avaricia y más usura. Es seguir adorando al dios dinero, pero de otra manera.

Y decir que esa distribución del dinero no va a llegar a los que trabajen para la oscura agenda es imponer a las personas que si quieren vivir, comer, vestirse, etc…, tienen que trabajar obligatoriamente para este sistema económico.

Para ello han ideado una supercomputadora cuántica, que está basada en la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial de esta computadora no es un software complicadísimo inventado por los hombres, sino que tiene una vida biológica, es decir, es un demonio, un ser biológico en una máquina.

Esto es difícil de comprender para todos, pero es una realidad que ya las razas alienígenas tienen en sus formas de vida, y que quieren introducir en la raza humana para que evolucione de forma artificial.

Con esta computadora se quiere poner a cada país y a cada persona a la altura del sistema cuántico.

Los bancos serán sólo para asesoramiento financiero, gestores del dinero, sin el control de las cuentas. El control financiero lo tendrá la computadora cuántica.

El dinero lo manejará la persona directamente con la computadora cuántica, sin necesidad de ir al banco, sin necesidad de que en el banco esté la cuenta personal. Y, por lo tanto, los bancos dejarán de controlar el dinero como hasta ahora. El flujo del dinero sólo estará controlado por la computadora cuántica, no por los grandes bancos. El dinero papel terminará por desaparecer y sólo se manejará dinero digital o criptomoneda. Desaparecerán los impuestos y todas las formas de gobierno, para establecer un único gobierno mundial que podrá controlarlo todo a través de esta computadora, que sabrá en tiempo real dónde está cada persona y qué es lo que hace con su vida.

Esta computadora de inteligencia artificial son los ojos del Anticristo. Y en el planeta Tierra ya está funcionando. Y no sólo hay una, sino que son varias distribuidas en toda la tierra. Una es la principal, de la cual dependen las otras.

Si la persona no se une a su programa, no podrá ni comprar ni vender algo, en ninguna parte del mundo. No podrá ir a la tienda de la esquina a comprar una hogaza de pan a menos que se una al programa, y se acepte el chip que la identifica con la computadora. Sin este chip la persona no podrá ni siquiera continuar funcionando en la sociedad.

Esto es ya una realidad. Han dado dos años para poder comenzar a implantar en el mundo este nuevo sistema económico. Y muchos lo aceptarán porque viven sus vidas de acuerdo a un beneficio económico. La vida tiene sentido, o el que me rodea tiene valor, si produce un beneficio económico para la sociedad o la familia o el mundo en general.

Son muchos, y entre ellos los que se llaman católicos, que no saben vivir ni de la Gracia ni del Espíritu, y que sus vidas son sólo eso: un resultado económico, un objetivo financiero, un camino en donde si no hay dinero no hay nada que hacer en la vida o no hay que valorar a las personas si no lo poseen.

Cuántos eligen a sus políticos porque sólo poseen dinero. Y si no tiene dinero, ese hombre no puede entrar en el gobierno de un país.

Cuántos miden a una persona por su balance económico, por su productividad financiera, y no saben medirla por su alma y, muchos menos, por su Espíritu.

El mundo va a hacia su desastre y sólo los que saben vivir sin apoyarse en el dinero no tendrán miedo a lo que viene, porque Dios da todo lo material a aquel que sólo busca el Reino de Dios.

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