La criogenización: la gran estafa.


La criogenización: la gran estafa

Si el hombre quiere revivir, el camino es el de Cristo: hay que pasar por la Cruz. Y eso supone vivir para las cosas espirituales, en donde la vida del cuerpo toma sentido.


En un mundo sin Dios, en donde se enseña a los niños y a los jóvenes a huir de la enfermedad, contándoles la fábula de que su cuerpo va a ser curado y van a despertar en un futuro, sólo es el signo de que los tiempos han llegado a su fin.

El hombre prefiere el transhumanismo, es decir, dejar de ser hombre para convertirse en una abominación a través de la ciencia y de la tecnología.

Hoy día, la falsa ciencia instruye a los hombres, y éstos, porque han dejado de creer en Dios, y desprecian Sus Leyes para acomodarse a las leyes humanas, se hacen esclavos -como siempre lo ha sido el hombre- de lo que una elite muy pequeña decide sobre sus vidas.

Existe la muerte física, porque existe el pecado original, que consiste en tener un cuerpo que de forma absoluta tiene que morir y que no va a resucitar sino en el tiempo del fin del mundo.

Ningún avance tecnológico puede hacer revivir un cuerpo, ni curarlo, ni -por supuesto-  despertar a un muerto. Porque primero hay que suprirmir el pecado original, es decir, hay que darle a la naturaleza humana el cuerpo original que Dios creó para ella, un cuerpo con un ADN puro, en donde el alma puede obrar sin limitaciones físicas. Y esto esta generación de científicos locos y pervertidos no puede lograrlo, porque no están con Dios. Lo único que hacen es copiar la idea que los seres alienígenas tienen para conservar sus cuerpos y así, en un futuro, poder reencarnarse en ellos, sin tener que reencarnarse en uno nuevo, como hacen ahora (Nota: existe la reencarnación para los espíritus (demonios), pero no existe para las almas). Ningún hombre volverá a este mundo en el mismo cuerpo de carne en el cual ha vivido su vida terrena. El cuerpo que tenemos es sólo para esta vida, no para el futuro. Ni siquiera en el fin del mundo tendremos el mismo cuerpo que tenemos ahora.