La Tierra sin la actual luna

La Tierra sin la actual luna


Cuando Satanás decidió de apropiarse de la Tierra,
a través de sus servidores, destruyó la «verdadera Luna»,
dispersándola en tantos asteroides, triturándola.
.

La aparición de la actual luna supone constatar que en el cielo existía otra luna, la original, la cual desapareció, y la Tierra se quedó sin luna, la noche dio comienzo en la tierra; después, vino la sustitición.

Demócrito y Anaxágoras enseñaron que hubo un momento en que la Tierra estaba sin la actual Luna.(1)

Aristóteles escribió que Arcadia, en Grecia, antes de ser habitada por los helenos, tenía una población de pelasgianos, y que estos aborígenes ocupaban la tierra cuando no había una luna en el cielo sobre la Tierra; por este motivo se les llamó Proselenes.(2)

Apolonio de Rodas mencionó el momento

“cuando no todas las esferas estaban aún en el cielo, antes de que las razas Danai y Deukalion empezaran a existir, y sólo vivían los Arcadios, de los cuales se dice que moraban en las montañas y se alimentaban de bellotas, antes había una luna”.(3)

Plutarch escribió en The Roman Questions:

“Hubo seguidores de los Arcadianos de Evander, los llamados pueblos pre-lunares”.(4)

Ovid escribió de manera similar:

“Se dice que los Arcadios habían poseído su tierra antes del nacimiento de Jove, y la gente es más antigua que la Luna “.(5)

Hipólito se refiere a una leyenda que dice que

” Arcadia produjo Pelasgus, de mayor antigüedad que la Luna “.(6)

Lucian en su Astrología dice que

” los Arcadios afirman en su locura que son más viejos que la luna. ”(7)

Censorino también alude al tiempo en el pasado cuando no estaba la luna actual en el cielo.(8)

El recuerdo de un mundo sin la actual luna vive en la tradición oral entre los indios. Los indios de las tierras altas de Bogotá en las Cordilleras orientales de Colombia relacionan algunos de sus recuerdos tribales con el tiempo anterior a la luna.

“En los primeros tiempos, cuando la luna aún no estaba en los cielos”, dicen los miembros de la tribu de Chibchas.(9)

Crombette señala así la aparición de la actual luna:

«En Colombia, la aparición de la luna actual es puesta en relación con una terrible innundación [Braghine, L’énigme de l’Atlántide, pag. 34 e 74, Payot, París, 1939]. «Según el cardenal Wiseman, remontando al orígen de las dinastías que han reinado en India, se llega a dos razas reales distinguidas por los nombres de sol y de luna. La primera línea, aquella de los príncipes-lune, comienza poco después del Diluvio» [Plaisant, X Catoholique, pag. 64, Douriez, Lille, 1928-1929]. Los autores clásicos de la antigüedad [Braghine L’énigme de l’Atlantide, pag. 34 y 74, Payot, París, 1939] están de acuerdo en afirmar que, «hace algún milenio existía en el Océano Indiano un vasto continente situado entre África, Arabia y el Indostán, y se extendía considerablemente hacia este. Entonces– añaden –la luna (que los Griegos llaman Sélènè) no existía todavía, así los escritores griegos llaman a los habitantes de este continente, los Preselenitas». Ahora, la desaparición de este continente que ocupaba el océano Índico, y que estaba formado por Antártida y Australia sucedió durante las dislocaciones del Diluvio universal. Por otra parte, el nombre Sélènè no designa la luna incandescente, sino el satélite que nosotros conocemos, con sus fases, ya que Selènè significa en griego Selas-Nea = Luz-Nueva, es decir nueva luna, el astro al cual se saludaba con fiestas, las Neomenias, la vuelta regular después de sus desapariciones periódicas. Es posible que se encuentren en los monumentos antidiluvianos rastros de un culto lunar…»(10)


Notas:

  1. Hippolytus, Refutatio Omnium Haeresium V. ii.

  2. Aristotle, fr. 591 (ed. V. Rose [Teubner:Tuebingen, 1886] ). Cf. Pauly’s Realencyclopaedie der classischen Altertumswissenschaft, article “Mond” ; H. Roscher, Lexicon d. griech. und roemisch. Mythologie, article “Proselenes.”

  3. Argonáutica IV.264.

  4. Plutarch, Moralia, transl. por F. C. Babbit, sect. 76.

  5. Fasti, transl. por Sir J. Frazer, II. 290.

  6. Refutatio Omnium Haeresium V. ii.

  7. Lucian, Astrology,transl. por A. M. Harmon (1936), p. 367, par. 26.

  8. Liber de die natali 19; también el escolio en Aristophanes Clouds, linea 398.

  9. A. von Humboldt, Vues des Cordillères (1816), English transl.: Researches Concerning the Institutions and Monuments of the Ancient Inhabitants of America, (1814), vol. I, p. 87; cf. H. Fischer, In mondener Welt (1930), p. 145.

  10. CROMBETTE, ¿Galileo… con razón o sin ella? Vol. II, pp. 53-60.