¿Por qué Trump quiere crear un ejército del espacio?

«Algunos Potentes de la Iglesia…
de acuerdo con algunos Potentes de los Estados del Mundo…
tienen proyectado algo monstruoso

A través de satélites esparcidos todo alrededor del planeta Tierra
proyectarán imágenes holográficas en el cielo… sobre sus Estados.

En el cielo de cada Estado verán…
Mi falsa imagen que parecerá verdadera y no lo será.
Para cada religión en ese lugar se proyectará una imagen engañosa
para que todos caigan en la trampa y en la confusión.
Hijos y hermanos Míos…
siempre dije que surgirían falsos profetas
y que los engañarían diciendo: Cristo está allí… Cristo está allá.
No caigan en su trampa hijos Míos.

Los Estados y los Poderes ocultos les harán creer… este es su proyecto…
que están a punto de ser invadidos por los extraterrestres
y en cambio su intención es la de hacer todo a nivel holográfico.

Ustedes verán por lo tanto lo que no existe en la realidad.
¿El motivo?
Robarles dinero… mucho dinero para fabricar armas
con las cuales enfrentarlos transformándolos a ustedes en esclavos suyos

aterrándolos y sometiéndolos a todos bajo su poder.

En efecto sus experimentos diabólicos también consisten…
en robotizar a los Seres Humanos de modo que estén listos
para ejecutar toda orden suya transmitida mentalmente a distancia
dondequiera que ustedes estén.

El demonio por intermedio de los Estados y de los Poderes ocultos
seguidores suyos
pretende adueñarse del Planeta Tierra y de la Humanidad…

Hasta los elegidos tienen que temer y vigilar para no caer.
Y sin embargo… muchos de ellos caerán».

(Conchiglia, 14 agosto 2010)



de Patrizia Caraveo


El Presidente ha anunciado que entiende instituir una sexta rama de las fuerzas armadas americanas que se llamará Space Force y deberá defender los intereses americanos en el espacio. Pero el por qué es objeto de debate entre los bien informados.


El 18 de junio en Viena comenzó la conferencia UNISPACE+50, un evento organizado por el Office for Outer Space Affairs de las Naciones Unidas (UNOOSA) para celebrar el quincuagésimo de la primera conferencia sobre la exploración y utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos celebrado en Viena en 1968.

La jornada había estado llena de eventos con el discurso de apertura de Simonetta di Pippo, directora de UNOOSA, una mesa redonda sobre el marco regulatorio que rige la exploración y el uso del espacio a partir del Outer Space Treaty que, desde 1967, ha sido suscrito por 107 naciones y representa la base de la Space Law. Habían hablado el presidente saliente y la entrante del COPUOS (Committe for the Peaceful Use of Outer Space) los que hicieron notar, cómo habían visto crecer de manera muy significativa el número de los países miembros del comité, que pasaron de 71 a 92 en pocos años, lo que atestigua el creciente interés que los gobiernos ponen en el uso de los datos espaciales, para tomar decisiones informadas sobre el desarrollo sostenible, para controlar el territorio y para intervenir en caso de desastres ambientales.

Luego hubo una mesa redonda con los representantes del mundo industrial privado, que son los impulsores del renovado interés por el espacio, se había hablado pues del cambio climático y, finalmente, la tarde se dedicó a las mujeres en el espacio.

Después de un día tan denso, había pensado de concederme un momento para relajarme en el bar del complejo de las Naciones Unidas y, entrando, noté un pequeño grupo de colegas americanos pegados a un teléfono celular que transmitía en streaming el discurso del Presidente Trump que estaba ilustrando su nueva Space Policy Directive. Según los bien informados, habría tenido que hablar del problema de los desechos espaciales y de las medidas que adoptar para tratar de no empeorar un problema ya de por sí grave.

Un anuncio que causa impacto

En cambio, para asombro de mis colegas, el Presidente anunció que era su intención instituir una sexta rama de las fuerzas armadas americanas que se llamará Space Force y deberá defender los intereses americanos en el espacio. El anuncio no podía haber llegado en un momento menos oportuno. Mientras en Viena se discutía de los grandes sucesos obtenidos en el ámbito del uso pacífico del espacio, una de las naciones con mayor visibilidad espacial informaba al mundo de querer establecer una Space Force.

¿Qué se supone querrá decir? Se preguntaban los amigos americanos que en ese mundo viven y lo conocen bien. Me han explicado que la Space Force ya existe dentro de la Air Force, y se llama Air Force Space Command y cuenta con 36.000 efectivos estacionados en 134 bases en todo el mundo (datos del Time magazine).

El nudo de los tratados

El Space Command se ocupa de observaciones de la Tierra, obviamente finalizadas al control, de previsiones del tiempo, de comunicaciones, de control remoto de las armas (al suelo) y de seguridad. Todo ello con un presupuesto que en el 2017 es de 8.500 millones de dólares (aproximadamente la mitad de aquel de la NASA) dedicado a la adquisición de nuevos instrumentos, sin incluir el personal que grava sobre otro presupuesto. Transformar esta división en una estructura independiente aumentaría los costos, sin mejorar el rendimiento, dice Sean O’Keefe, que conoce bien el tema, porque ha sido Administrador de la NASA.

O’Keefe sostiene que crear una Space Force es una solución en busca de un problema, también porque, a primera vista, parece estar en marcado contraste con el tratado para la utilización del espacio y de los cuerpos celestes, firmado también por los Estados Unidos, hace décadas.

Entre otras cosas, el tratado prohibe el uso de armas en el espacio y sobre los cuerpos celestes.

¿Por qué entonces, el Presidente Trump continuó su discurso diciendo que los Estados Unidos quieren volver a la Luna por razones comerciales, militares y científicas? ¿Piensa en un puesto de avanzada de la Space Force sobre la Luna?