Sobre el Creacionismo

Tipos de Creacionismo

Los católicos se mueven en cuanto a la doctrina de la Creación, llamada creacionismo, en tres modelos.

Está el Evolucionismo teísta: es un creacionismo evolutivo. Sus defensores piensan que pueden mantener el contenido de su fe junto con los postulados de la ciencia actual, es decir, con el evolucionismo, teoría del Big Bang, teoría de la Relatividad, etc… Para estos católicos, Dios habría creado el Big Bang produciendo un falso azar en el cual habrían surgido todos los seres vivos por evolución de la especie. Y, por eso, la teología católica dice que Dios, de una manera extraordinaria, ha podido tomar el cuerpo de un animal y hacer que éste evolucionara hacia el hombre, creando así al hombre, del cuerpo de un animal. Admiten un evolucionismo no absoluto, sino relativo. Al Génesis le dan un sentido sólo alegórico. En este modelo están bastantes católicos.

Evolucionismo o creacionismo progresivo. Sus seguidores quieren mantener el sentido literal del Génesis, pero diciendo que Dios ha creado el mundo en varias etapas progresivas. El día es algo progresivo, medible por el hombre. En el principio, Dios habría utilizado el Big Bang, y así aparecieron las estrellas y las galaxias, a través de un proceso natural que se dio durante millones de años. Dentro de ese primer día Dios habría creado la Tierra, y en el 4º y 5º día, millones de años después, habría creado los animales, tanto marinos como terrestres, y en el 6º día, el hombre. El día, para estos católicos, es algo medido de forma racional, humana, pero no consiste en una duración de 24 horas, sino de un largo e indefinido período de tiempo. Esta teoría trae muchos inconvenientes, pues el progreso significa muerte, extinción. Si desde la creación de los animales hasta la aparición del hombre han transcurrido millones de años, entonces ¿cómo es que existe la muerte sin darse el pecado original? Esta teoría abunda en su cientifismo, es decir, no hay lugar para la enseñanza de la Palabra de Dios. Hay que interpretar esa Palabra, acomodarla al avance de las ciencias humanas. Las pruebas para esta teoría vienen principalmente del campo de la ciencia, no de la Sagrada Escritura. En esta teoría anda la mayoría de los católicos.

Evolucionismo o creacionismo especial o instantáneo. Sus seguidores mantienen el sentido literal del Génesis, es decir, un día son 24 horas y todas las criaturas, los árboles, las plantas, los animales, el hombre, han sido creados de manera instantánea, con sus frutas y semillas ya crecidas, con sus cuerpos ya desarrollados, todo en plan adulto. Para esta teoría, la tierra es joven y el hombre lleva unos 6.000 años en esta tierra. Es cuestión de contar los años desde el principio del Génesis. No existen los extraterrestres, sólo los espíritus puros y las almas, no hay en medio de ellos otros seres, y las almas son creadas cada día, cuando se concibe un cuerpo humano. La Tierra es el centro del Universo, y el sol y la luna, girando en torno a ella. Y el resto de los planetas, moviéndose orbitalmente respecto del sol. Ellos siguen la creación tal como la describe Hildegarda de Bingen en sus escritos, de manera literal.

El problema de esta teoría es querer meter en la cabeza del hombre la obra creadora de Dios, medirla de forma racional y así no se puede comprender la Palabra de Dios. El día, para Dios, es una Palabra Divina y, por tanto, una obra divina. El día no se puede concebir como algo medible por el hombre, como una constante, sino como algo espiritual que hace referencia a una obra espiritual, en la cual no entra la medida humana, racional. Además, va contra la propia naturaleza de las cosas. Todo tiene su curso natural para desarrollarse: desde lo pequeño  hasta lo grande. Desde el cigoto hasta el hombre adulto. Dios no fuerza a la creatura para existir, sino que le da la existencia para que se desarrolle de forma natural. ¿Cómo es que ahora los hombres no nacen adultos? Es una contradicción, en Dios, crear al hombre de una manera y, después, en la práctica de la vida, el hombre viene al mundo de otra. Y, también, esta teoría desconoce la obra de Dios. Pretende hacer obrar a Dios siempre que obre el hombre. Es un Dios que va a remolque de lo que obra el hombre. Las almas son creadas todas al principio. Dios no tiene que crear más almas, como dice esta teoría. Las almas se encarnan según la obra que los hombres hacen con sus cuerpos. Por eso, esta teoría va en contra de la libertad del hombre, de su elección en la vida. Los hombres no eligen el alma que debe encarnarse, no la llaman, sino que Dios la impone en la obra de los hombres, aunque sea mala, pecaminosa esa obra. Por eso, los católicos que siguen esta teoría no pueden comprender que en la fecundación artificial no se encarne un alma, sino un demonio, un espíritu. Para ellos, Dios está obligado a dar un alma a ese cuerpo concebido en el tubo de ensayo.

Estas tres teorías son falsas, erróneas, y estancan a los católicos en su fe y en su vida espiritual.

En su fe, porque no aprenden de la Palabra de Dios a analizar la Creación, a descubrir cómo Dios creó todo. Tienen que recurrir a la ciencia del hombre, porque propugnan que la Fe y la Razón van de la mano. Y, entonces, lo que explican los científicos tiene que estar de acuerdo a lo que está escrito en la Sagrada Escritura. El problema está en que nadie sabe interpretar correctamente la Sagrada Escritura. Primero es discernirla en el Espíritu. Luego, es buscar los datos científicos. Esto no lo hace nadie. Se buscan los datos científicos y después se acaba negando la Palabra de Dios o se interpreta de una manera no correcta.

En su vida espiritual, en su evolución en el Espíritu, porque las personas creen que con salvarse, es decir, con cumplir con los mandamientos de Dios, está todo hecho en la vida. Y, por lo tanto, resolver la cuestión de la Creación, hay que dejárselo a otros y asimilar lo que otros dicen. En esto está la mayoría de los católicos: acomodados a su estilo de vida y encerrados en su forma de pensar la vida, no sólo humana, sino también espiritual y eclesial.